LA ORACIÓN

La oración es una práctica cristiana que está incluida en aquello que llamamos ‘disciplinas espirituales’ o ‘medios de gracia’. Esta es una práctica por medio de la cual la gracia de Dios es derramada en nuestros corazones y, a través de ella, recibimos suministro divino para todas las circunstancias de la vida. Pero, ¿qué es orar? De manera muy simple, orar es conversar con Dios…

La oración es una de las prácticas vitales del cristiano, la cual lo llevará a experimentar una adecuada vida espiritual. Y esta práctica, necesaria e importante para el creyente, en los tiempos de Cristo, los fariseos y escribas la habían convertido en algo vacío, mecánico y sin vida. Después de la denuncia que Cristo hace de ellos, seguidamente, les dice a los discípulos (v. 8), que Dios no necesita de nuestras vanas repeticiones…

La oración es un privilegio que Dios concede, por Su gracia, a los hombres. Agustín de Hipona dijo que “la verdadera y completa oración no es otra cosa sino amor”. No obstante, la oración también es una responsabilidad que debemos abrazar por la gracia y elevarla al nivel de intercesión. Necesitamos comprender que es la oración intercesora la que hace girar las ruedas de la obra de Dios…

El dulce Espíritu de Dios, ahora morando en la vida del nuevo convertido, empezará un proceso de acercamiento del hombre al corazón de Dios. Esto sucede no solamente porque es la voluntad del Padre, sino porque en la mayoría de los primeros acercamientos a la oración, el cristiano pide según los deseos de su corazón, dominado por una mente aún no renovada por medio del conocimiento

El Nuevo Testamento utiliza dos verbos en griego que expresan arrepentimiento: los verbos metanoeo y meta­melomai. Se puede decir que estos dos verbos pueden significar: Cambio total, tanto en el pensamiento, como en la conducta y en la manera de vivir, resultando en un cambio completo de los pensamientos y actitudes con respecto al pe­cado y a la justicia…