Debemos dar a César «lo que es de» César, y a Dios lo que es de Dios. Como individuos estamos sujetos a César en todo aquello que a él compete, según Dios. Mas como Cuerpo de Cristo, de esfera más amplia que todo César, reconocemos que la organización de la Iglesia compete a Dios y no al César, igualmente Su Autorización, Misión, Doctrina, Sostén y Testimonio. Por tanto, debemos dar lo de Dios a Dios. Al César, por concesión y para expresar nuestra buena voluntad…
Bíblicamente, cuando la Palabra habla de la Iglesia de Cristo, no se refiere a un lugar, ni a un templo, sino que se refiere a los santos que han creído en Cristo, y que son hechos piedras vivas en la edificación de la Casa de Dios, la cual es espiritual. No es un lugar, no es un salón, no es un templo.1Pe 2:5 “vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo.”…