
La segunda milla anduvo Él, la otra mejilla presentó; La capa y la túnica entregó, ninguna queja en Él se oyó. Extendió los brazos en la cruz, y a sus verdugos perdonó, La infame vergüenza soportó, ninguna queja de Él se oyó.
/:Por ese amor tan grande con Dios nos reconcilió; Por ese amor tan grande, la gloria restituyó:/
Y ahora Él espera, sí de mí, que participe siempre junto a Él, Que unza yo su yugo sobre mí y como Él, muera también.
/:Por ese amor tan grande, yo quiero ser como Él;Le pido que con su ayuda, me conceda andar como Él:/